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Logística sustentable en Argentina: qué es, por qué importa y cómo implementarla

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Logística sustentable en Argentina: transporte verde y almacén ecológico

¿Qué es la logística sustentable?

La logística sustentable —también llamada logística verde o green logistics— es el conjunto de prácticas, procesos y tecnologías que buscan minimizar el impacto ambiental de las operaciones de transporte, almacenamiento y distribución de mercancías, sin sacrificar la eficiencia ni la rentabilidad del negocio.

No se trata de un concepto nuevo, pero sí de uno urgente. A escala global, el sector del transporte y la logística representa alrededor del 8% de las emisiones totales de CO₂, según datos del Foro Económico Mundial. En Argentina, donde la logística depende fuertemente del transporte automotor de cargas —que mueve más del 90% de los productos del país—, la huella de carbono del sector es especialmente significativa.

Adoptar un enfoque sustentable no es solo una cuestión ética: es también una ventaja competitiva, una demanda creciente de los consumidores y, cada vez más, un requisito de grandes clientes corporativos y organismos reguladores.

Por qué la logística sustentable importa en Argentina

Argentina enfrenta desafíos logísticos particulares: grandes distancias, infraestructura vial con necesidades de mejora, concentración urbana en el Área Metropolitana de Buenos Aires y un sector de e-commerce en pleno crecimiento. Esta combinación genera una presión importante sobre el medio ambiente y sobre los costos operativos de las empresas.

Algunos datos que ayudan a entender la urgencia del tema:

  • El transporte de cargas por ruta es el principal emisor de gases de efecto invernadero dentro del sector logístico argentino, superando ampliamente al transporte ferroviario o fluvial.
  • El crecimiento del e-commerce —que en los últimos años registró tasas de expansión de dos dígitos— multiplica la cantidad de envíos de última milla, muchos de ellos con vehículos que circulan con capacidad ociosa o rutas poco optimizadas.
  • Los consumidores argentinos muestran una preocupación creciente por el impacto ambiental de sus compras: según estudios regionales, más del 60% de los consumidores declara preferir marcas comprometidas con la sostenibilidad.
  • Los grandes operadores internacionales que operan en el país —como Amazon, DHL o Mercado Libre— ya se han comprometido con objetivos de carbono neutro, lo que genera una presión en cascada sobre toda la cadena de proveedores locales.

En este contexto, las empresas que no incorporen la sustentabilidad a su estrategia logística corren el riesgo de quedar fuera de grandes licitaciones, perder clientes exigentes y, con el tiempo, enfrentar regulaciones más estrictas que las obliguen a adaptarse de forma apresurada y costosa.

Los pilares de una operación logística más verde

La transición hacia una logística sustentable no sucede de un día para el otro, pero sí se puede construir de manera gradual sobre pilares concretos.

1. Optimización de rutas y planificación inteligente

Uno de los pasos más inmediatos y rentables es reducir los kilómetros recorridos en vacío o con baja carga. La tecnología de optimización de rutas —disponible hoy en plataformas como Fleeto— permite calcular los trayectos más eficientes considerando múltiples paradas, ventanas horarias y capacidad de los vehículos. El resultado: menos combustible consumido, menos emisiones y menores costos operativos.

Una empresa de distribución de mediano tamaño que optimiza sus rutas puede reducir el consumo de combustible entre un 10% y un 25%, según datos de la industria logística. Aplicado a una flota de 20 vehículos, el ahorro es significativo tanto en términos económicos como ambientales.

2. Renovación y electrificación de flota

La incorporación de vehículos eléctricos (VE) en la flota de distribución urbana es una de las tendencias más importantes a nivel mundial. En Argentina, el mercado de VE para carga liviana y media está creciendo, impulsado por la reducción de costos de las baterías y por iniciativas como el Plan Nacional de Movilidad Eléctrica.

Para las empresas que aún no están en condiciones de electrificar su flota, existen opciones intermedias: migrar a vehículos a gas natural comprimido (GNC), que emiten hasta un 25% menos de CO₂ que el diésel, o incorporar vehículos con motores Euro VI, de mayor eficiencia y menor contaminación.

En el segmento de última milla urbana, las bicicletas de carga y los triciclos eléctricos representan una alternativa viable y cada vez más utilizada en ciudades como Buenos Aires, Córdoba y Rosario.

3. Gestión eficiente del almacenamiento

Los centros de distribución y depósitos también tienen un rol clave en la sustentabilidad logística. Algunas medidas concretas que las empresas pueden implementar:

  • Instalación de paneles solares para autoabastecimiento energético de los almacenes.
  • Iluminación LED con sensores de movimiento para reducir el consumo eléctrico.
  • Sistemas de gestión de almacenes (WMS) que optimizan la ubicación del inventario, reduciendo los desplazamientos internos y mejorando la eficiencia operativa.
  • Uso de embalajes reciclados o biodegradables, y reducción del sobreempaquetado, que es un problema especialmente visible en el e-commerce.

4. Logística inversa y economía circular

La logística inversa —la gestión de devoluciones, reparaciones, reciclado y reutilización de productos— es un componente esencial de la logística sustentable. En lugar de tratar las devoluciones como un costo, las empresas más avanzadas las integran en una estrategia de economía circular: los productos devueltos se reacondicionan, las cajas se reutilizan y los materiales se reciclan.

Este enfoque no solo reduce el impacto ambiental, sino que puede generar nuevas fuentes de ingresos y mejorar la percepción de marca ante los consumidores.

5. Medición y reporte de la huella de carbono

No se puede mejorar lo que no se mide. Una parte fundamental de cualquier estrategia de logística sustentable es la medición sistemática de las emisiones de CO₂ asociadas a las operaciones. Existen herramientas y metodologías estandarizadas —como el protocolo GHG (Greenhouse Gas Protocol)— que permiten calcular la huella de carbono de la flota y las operaciones de distribución.

Con esa información, las empresas pueden establecer metas concretas de reducción, comunicarlas a sus clientes y stakeholders, y avanzar hacia certificaciones de sustentabilidad que abren puertas en mercados exigentes.

Casos y tendencias en Argentina

El movimiento hacia la logística sustentable ya tiene ejemplos concretos en el mercado local:

  • Mercado Libre avanza en la electrificación de su última milla en CABA y el Gran Buenos Aires, con flotas de motos y camionetas eléctricas.
  • Andreani y otras operadoras líderes vienen incorporando bicicletas de carga y optimizadores de ruta en sus operaciones urbanas.
  • Startups de logística urbana como Urbeez apuestan exclusivamente por la distribución con vehículos de cero emisiones.
  • Empresas industriales y de consumo masivo comienzan a exigir a sus operadores logísticos reportes de emisiones como parte de sus auditorías de proveedores.

Estas iniciativas muestran que la logística verde no es un lujo de las grandes corporaciones: es un camino que empresas de distintos tamaños pueden recorrer de manera gradual y rentable.

Por dónde empezar: una hoja de ruta práctica

Si tu empresa está dando los primeros pasos hacia una logística más sustentable, aquí hay una secuencia de acciones recomendadas:

  1. Diagnóstico inicial: medí cuánto combustible consume tu flota y calculá una estimación de tus emisiones actuales de CO₂.
  2. Optimización de rutas: implementá una herramienta de planificación de rutas que reduzca kilómetros en vacío y mejore la tasa de ocupación de los vehículos.
  3. Embalajes: revisá tu política de packaging y buscá reducir el material usado o migrar a opciones recicladas o reciclables.
  4. Capacitación de conductores: la conducción eficiente (eco-driving) puede reducir el consumo de combustible entre un 5% y un 15% sin cambiar ningún vehículo.
  5. Exploración de flota alternativa: evaluá las opciones disponibles de vehículos eléctricos o a GNC para los segmentos de tu operación donde sea más viable.
  6. Metas y comunicación: establecé objetivos de reducción de emisiones y comunicalos tanto internamente como a tus clientes.

Conclusión: sustentabilidad como estrategia, no como marketing

La logística sustentable en Argentina ya no es una tendencia lejana ni un lujo reservado para empresas multinacionales. Es una necesidad estratégica que combina beneficios ambientales, económicos y comerciales concretos. Las empresas que empiecen a moverse hoy —aunque sea con pasos pequeños— van a estar mejor posicionadas para enfrentar las regulaciones del futuro, captar clientes más exigentes y construir operaciones más eficientes y resilientes.

En Fleeto creemos que la tecnología es una aliada fundamental en este camino. La optimización de rutas, la trazabilidad en tiempo real y la digitalización de las operaciones logísticas son herramientas que permiten reducir el impacto ambiental mientras se mejora la rentabilidad. El futuro de la logística argentina es verde, y empezar ese camino es más accesible de lo que parece.