Cuánto cuesta realmente un envío
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Preguntále a cualquier vendedor cuánto le cuesta un envío y te contesta en dos segundos: lo que le cobra el correo, o lo que le paga Mercado Libre por un Flex. Es el único número que llega en una factura, así que es el único que se mira. Pero el flete es una línea del costo, no el costo.
El resto no desaparece: se reparte en cuentas donde nadie lo asocia con logística. El sueldo de quien arma los paquetes está en personal. Las cajas están en insumos. El segundo intento de una entrega que falló está mezclado con el flete del mes. Los mensajes de «¿dónde está mi pedido?» están en atención al cliente. Cada línea es defendible por separado. Juntas hacen que el costo por envío sea uno de los números peor medidos de una operación de e-commerce.
Por qué el número importa más este año
Según el Estudio Anual de CACE, en 2025 el e-commerce argentino facturó $34.033.238 millones, un 55% más que el año anterior, sobre 253 millones de órdenes que crecieron apenas 3%. Es decir: casi todo el crecimiento vino del precio, no de más ventas. El ticket promedio llegó a $134.519.
Cuando el volumen no crece, el margen se defiende por orden. Y el costo de mover cada orden es la parte del margen que más fácil se escapa, porque llega tarde, fraccionada y en rubros distintos.
Las seis líneas que casi nadie suma
1. El embalaje completo, no la caja. Caja o bolsa, film, relleno, cinta, etiqueta y remito. Es el costo más fácil de medir y el más subestimado, porque se compra por bulto una vez por mes y nunca se divide por la cantidad de envíos.
2. Los minutos de preparación. Alguien busca el producto en el depósito, lo controla, lo embala y lo etiqueta. Ese tiempo tiene un costo por hora. Dividí el costo mensual total de quien prepara los envíos por la cantidad de envíos del mes y tenés el número, sin necesidad de cronometrar a nadie.
3. El segundo intento. Según cifras de Harvard Business Review, hasta un 20% de los paquetes comprados online no se entregan al destinatario en el primer intento; las causas principales son direcciones incorrectas o incompletas y la ausencia de quien recibe. Un reintento cuesta casi lo mismo que el envío original: es la misma vuelta, el mismo vehículo y el mismo tiempo, sin una venta nueva atrás.
4. La devolución. El tramo de vuelta, la revisión del producto, el reacondicionamiento y el reingreso al stock. Argentina tiene tasas de devolución bajas comparadas con otros mercados, pero cada devolución arrastra dos fletes y una venta que ya no está.
5. La atención posventa que genera el envío. Un porcentaje de tus envíos genera al menos una consulta sobre dónde está el paquete. Ese tiempo se contabiliza como atención al cliente, pero lo originó el envío, y sube cuando el seguimiento es malo o la promesa fue optimista.
6. El envío gratis que estás subsidiando. Cuando el envío es gratis para el comprador, el costo no baja: cambia de bolsillo. Si lo registrás como descuento o como marketing, el costo por envío de tu operación se ve artificialmente más bajo de lo que es.
Poner el número
La cuenta completa es esta:
- flete
- + embalaje
- + minutos de preparación × costo del minuto
- + (% de envíos con reintento × costo del reintento)
- + (% de devoluciones × costo de la devolución)
- + (% de envíos que generan consulta × costo de resolverla)
Un ejemplo con números redondos, para que se vea la forma de la cuenta. Un vendedor de indumentaria que despacha 40 envíos por día, unos 880 al mes:
- Flete: $4.000 promedio
- Embalaje: $700
- Preparación: $900.000 mensuales de costo total de una persona ÷ 880 envíos = $1.020
- Reintentos: 10% de los envíos × $4.000 = $400
- Devoluciones: 4% × ($4.000 de flete de vuelta + $1.500 de revisión) = $220
- Consultas: 15% de los envíos × $500 de resolución = $75
Total: $6.415 por envío. El flete era $4.000. El costo real es 1,6 veces lo que decía la factura del correo.
Sobre el ticket promedio del mercado argentino, $134.519, eso es 4,8%: parece poco. Pero el envío no se paga con el ticket, se paga con el margen. Si tu margen bruto es del 30% —$40.355 sobre ese ticket—, el envío se lleva el 16% del margen. Y los $2.415 que no estabas contando son, solos, el 6% de tu margen bruto por orden.
Ese 6% es la diferencia entre una operación que cree que gana y una que gana.
Qué hacer con el número una vez que lo tenés
Medilo por canal y por zona, nunca promediado. Un promedio general esconde exactamente lo que tenés que ver. Un envío dentro de tu ciudad y uno al interior no comparten ninguna línea de la cuenta, y un canal donde el envío es gratis tiene un costo por orden distinto al de otro donde lo paga el comprador. La decisión —qué zonas atender, con quién, a qué precio— se toma con el número abierto, no con el promedio.
Atacá primero los reintentos. Es la línea con mejor relación entre esfuerzo y ahorro, porque las causas son conocidas: direcciones mal cargadas y destinatarios ausentes. Validar la dirección antes de despachar y avisarle al destinatario el día de la visita baja esa línea sin cambiar nada de la logística.
Consolidá por zona. Cuantos más envíos entren en la misma vuelta, menos pesa el traslado en cada uno. Agrupar por zona y por día mueve el flete y los minutos al mismo tiempo.
Usá el peso y las medidas reales. Un producto mal declarado se paga dos veces: en el ajuste de tarifa y en las roturas de un embalaje elegido a ojo.
Recalculalo todos los meses. Las tarifas se actualizan, los sueldos se actualizan y el mix de zonas cambia con cada temporada. Un costo por envío calculado una vez en el año es un número viejo tomando decisiones nuevas.
La mayoría de los vendedores conoce su tasa de conversión con dos decimales y su costo por envío con un solo sumando. La cuenta completa no requiere un sistema nuevo: requiere media hora, los recibos del mes pasado y aceptar el número que sale.